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¿Hasta dónde llegará el absurdo del diario ABC?

“Pero por encima de todo, en privado, sus amigos sólo están interesados en destacar una circunstancia: «Es la prudencia personificada a los mandos de un coche».”

Así, el pasado 1 de agosto, concluía un artículo del diario español ABC, que pretendía demostrar la ‘prudencia’ del ciudadano español Ángel Carromero (que conducía el vehículo accidentado donde viajaba también Oswaldo Payá) y, consecuentemente, corroborar la tesis (más de una vez reiterada) del ‘asesinato político’. Es decir, la versión del gobierno cubano (confirmada por el mismo Carromero) según la cual la causa del accidente fue el exceso de velocidad, perdería valor sólo porque Carromero, según afirman sus amigos, es un joven ‘prudente’.

Pero, el guión del diario ABC tuvo que subir una variación fundamental. El 2 de agosto, muchos medios difundían una noticia que desmentía toda la teoría del diario ABC: Carromero tenía suspendido el permiso de conducir por violar muchas veces los límites de velocidad”.

Frente a las nuevas circustancias, los laboriosos periodistas del diario ABC enseguida encontraron la solución. El mismo 2 de agosto, el citado periódico publicaba un artículo titulado “Cuba usará el «caso Carromero» para cortar la ayuda a la oposición democrática”.

En primer lugar, intentando desviar la atención de la ‘descubierta imprudencia de Carromero’, el artículo ya no defendía la tesis complotista, mas escribía:

Es el mundo al revés. Si Ángel Carromero […] hubiera sufrido en España o en Estados Unidos un accidente semejante al que tuvo en Cuba, en lugar de ser acusado de homicidio culposo, él y los familiares de Oswaldo Payá y de Harold Cepero […] estarían demandando al gobierno por la pésima señalización de las carreteras, y a la agencia estatal que les alquiló un coche en el que, presumiblemente, o no había o no funcionaron adecuadamente los air bags.

La familia de Cepero, además, le exigiría una compensación extra al sistema sanitario, porque su muerte pudo haberse evitado si los servicios médicos hubieran actuado con rapidez y capacidad profesional. Cepero no murió instantáneamente […] sino por un coágulo en una pierna que no le detectaron a tiempo, algo que puede ser calificado como negligencia médica.

Es decir, de repente el diario ABC abandonó completamente la tesis complotista y, ya que había salido a la luz la ‘imprudencia de Carromero’, encontró otra solución para culpabilizar al gobierno cubano. Concluía el párrafo: “La razón directa que provocó el siniestro fue la falta de pavimentación, la presencia de una gravilla resbalosa, y la ausencia de letreros que advirtieran claramente esta circunstancia.

Pero no es todo. Frente a las declaraciones del ciudadano sueco Aron Modig, quien confesó que había traído dinero para Payá y para fundar un nuevo grupo contrarrevolucionario juvenil junto a la hija del fallecido, el diario ABC llegaba al rídiculo y llamaba en causa al ‘internacionalismo cubano’: “El régimen castrista se «escandaliza» por la ayuda exterior a los demócratas cubanos, cuando nunca ha dejado de predicar el «internacionalismo revolucionario» […]El gobierno cubano, en suma, proclama y ejerce su derecho a ejercer el “internacionalismo revolucionario”, que le costó la vida al Che Guevara, pero no reconoce el derecho al “internacionalismo democrático” que deben practicar quienes creen que la libertad es un don universal”.

Sin sentido algun, el diario ABC intentaba relacionar el internacionalismo revolucionario del Che Guevara con el financiamiento al ‘demócrata Payá’, quien -recordamos- en 1992 intentó concurrir a las elecciones y, tras el fallecimiento de ese plan, se dedicó a la formación de grupos contrarrevolucionarios para derrocar el orden socialista constitucional (aprobado por el 98% de la población cubana). Es decir, el diario ponía al mismo nivel las luchas internacionalistas del Che Guevara con los humildes y contra la tiranía militar boliviana de Barrientos, apoyada por una estrecha elite latifundista y por poderosos intereses norteamericanos, con la actividad contrarrevolucionaria de pocos hombres, quienes tras darse cuenta de la total ausencia del respaldo popular, habían empezado a llevar adelante actividades subversivas contra los intereses de la inmensa mayoría del pueblo.

Queda muy claro que el diario español ABC, a pesar de las nuevas circustancias (que otorgan siempre más respaldo a la versión del gobierno cubano y de Carromero), quiere seguir con su maratón manipulativo, afirmando -en pocos días- prácticamente todo y lo contrario de todo. Frente a tantos cambios de rumbo y de guión, disimuladas rectíficas e incoherencias y exageraciones de todo tipo, es inevitable que surja una pregunta espontánea: ¿hasta dónde llegará el absurdo del diario ABC?

Vincenzo Basile. Tomado de Cubainformación.

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