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USAID/Cuba, una política esquizofrénica

Si las políticas de Washington hacia La Habana fueran una persona, probablemente su pobre alma estaría confundida, hasta podría ser esquizofrénica.

Los funcionarios estadounidenses intentan matar de hambre a Cuba al someterla a sanciones económicas durante más de cinco décadas.

Después socavan las sanciones al permitir que los cubano-americanos viajen libremente a Cuba, soltando puñados de dinero en efectivo en la Isla.

Programas de cambio de régimen, programas por la democracia, como quiera que se llamen, son otra característica peculiar del enfoque estadounidense.

Desde 1996, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, o la USAID por sus siglas, ha gastado más de $ 200 millones en estos programas. Estos están diseñados explícitamente para influir en los asuntos internos de Cuba y fomentar la libertad. Y no importa lo noble que pueda ser la causa, los programas están en desacuerdo con el trabajo de desarrollo en la mayor parte del mundo.

Los programas también funcionan bajo un creciente secretismo en momentos en que los gobiernos y las ONGs se mueven hacia una mayor transparencia. Ver, por ejemplo:
Publish What You Fund, una campaña mundial por la transparencia de la ayuda,
aidinfo, que promueve la rendición de cuentas de la ayuda al desarrollo, y
Avco openaid, diseñada para mostrar a la gente cómo se gastan los fondos de desarrollo en todo el mundo.

Keith Bolender. Foto tomada de Juventud Rebelde

Incluso el gobierno de EE.UU. se ha metido en el acto con su Foreign Assistance Dashboard (Tablero de Instrumentos de Asistencia al Exterior), y su llamado Greenbook (Libro verde) un registro histórico de la ayuda de EE.UU. al resto del mundo y la liberación por parte de la USAID de nuevas bases de datos y herramientas tecnológicas destinadas a aumentar la transparencia (ver el anuncio del 30 de abril).

Pero las iniciativas del Tío Sam han hecho poco para reducir el secretismo en torno a los programas de la USAID en Cuba, que se mantiene diferente a los programas de desarrollo en la mayor parte del mundo.

Tomemos el caso del Reino Unido. El secretario de Relaciones Exteriores propicia ayuda al desarrollo sólo si está convencido de que el dinero “contribuirá a reducir la pobreza.”

No es sólo una promesa, está escrito en la ley. Véase la Ley de Desarrollo Internacional de 2002.
Por el contrario, un objetivo clave del gobierno de Estados Unidos en Cuba es aumentar la pobreza, no reducirla.

Keith Bolender escribe en su libro de 2012 “Cuba sitiada: “… Existe una amplia evidencia para sugerir que Estados Unidos está promulgando un castigo colectivo contra el pueblo cubano con la intención de precipitar la caída del experimento socialista…”

Douglas Dillon, subsecretario de Estado durante la administración Kennedy, ayudó a establecer el tono en 1960, cuando dijo que Washington tenía el deber de provocar “un malestar creciente entre los cubanos hambrientos.”

La estrategia continuó en la década de 1970, de acuerdo con “Cuba sitiada”, que cita a un oficial de la CIA diciendo: “Queríamos sacar el pan de las tiendas para que la gente pasara hambre.”

Tom Paulson. Photo: Infinity Box

Tom Paulson. Photo: Infinity Box

Los esfuerzos para asfixiar a Cuba continúan hoy en día. Sin embargo, mientras tratan de exprimir a la economía cubana, los funcionarios estadounidenses también permiten a los cubano-estadounidenses enviar más de mil millones de dólares en remesas a sus familias cada año.

Es un gesto humanitario sensible, pero disminuye el impacto de las sanciones que las autoridades estadounidenses hacen cumplir  tan cuidadosamente.

El tiempo pasa y estas medidas contradictorias permanecen, cada vez más arraigadas, formando parte de un mecanismo institucionalizado que ha costado a los contribuyentes estadounidenses cientos de millones de dólares.

En febrero de 2012, Desmond Butler, de la Associated Press se centró en una pieza de esa maquinaria, un programa de la USAID que envió al estadounidense Alan Gross a Cuba para establecer una red de Internet por satélite. El artículo de Butler comenzaba diciendo:

“Pieza por pieza, en mochilas y bolsas de equipaje de mano, los estadounidenses ayudaron a que el contratista Alan Gross se asegurara de entrar ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, discos duros y equipos de red de forma secreta en Cuba. El artículo más sensible, según los informes oficiales de viaje, fue el último: un chip de teléfono móvil especializado, que los expertos dicen que es usado frecuentemente por el Pentágono y la CIA para realizar señales de satélite virtualmente imposibles de rastrear”.

Tom Paulson, ex reportero del Seattle Post Intelligencer, escribió que la historia de AP se añade a un “debate en curso dentro del gobierno federal sobre cómo “re-inventar la ayuda al exterior “.

Paulson dirige un sitio web llamado Humanosphere, que analiza las últimas novedades relacionadas con la salud, el desarrollo y la pobreza en el mundo. Le llamó la atención la afirmación de AP de que Gross estaba contrabandeando tarjetas telefónicas por satélite, que no están disponibles al público y son “suministradas más frecuentemente al Departamento de Defensa y la CIA.”

Paulson dijo que funcionarios estadounidenses dijeron que Gross “estaba llevando a cabo la misión normal de la USAID.” Él escribió:

“¿Eh? ¿Esta es la misión normal de la USAID? Ciertamente es normal que la CIA y otras ramas del gobierno legítimamente establecidas socaven los regímenes autoritarios de todo el mundo….

Juan Ramón Quintana

“Pero, ¿es sabio, y en nuestro interés a largo plazo, que se involucre a la USAID en esta causa también?

“¿Podría el organismo que fue creado principalmente para llevar comida a los hambrientos, suministros médicos a los heridos o participar en causas humanitarias de los Estados Unidos estar realizando también  trabajo político encubierto contra gobiernos extranjeros hostiles?

“¿Se necesita definir con mayor claridad la ayuda exterior de la política exterior?”

Algunos países se han opuesto a las intrusiones de la USAID. Rusia expulsó este organismo en septiembre de 2012.

El miércoles pasado, el presidente Evo Morales anunció que su gobierno iba a expulsar a la USAID de Bolivia.

La USAID ha operado en Bolivia desde 1964. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, dijo que la agencia no redujo la pobreza en su país. En lugar de esto, interfirió directamente en los asuntos de Bolivia desde 1985 hasta 2005, y trató de mantener el “control político” sobre Bolivia, dijo Quintana.

Patrick Ventrell

“Nadie dijo nada, porque los partidos políticos gobernantes se beneficiaban de la “lluvia de dólares”, agregó.
“Hemos hecho una investigación rigurosa y lo que Bolivia debe saber es que Estados Unidos no ha destinado dinero para ser distribuido entre los pobres, sino para preservar sus intereses estratégicos fuera de sus fronteras.”

El portavoz del Departamento de Estado Patrick Ventrell dijo a la prensa que las acusaciones de Bolivia eran “infundadas”. Dijo además que el objetivo de la agencia no era intromisión política, sino “ayudar al gobierno de Bolivia a mejorar la vida de los bolivianos comunes.”

En cualquier caso, la decisión de Bolivia no fue una sorpresa. En junio de 2012, Bolivia, junto a Cuba, Ecuador, la Mancomunidad de Dominica, Nicaragua y Venezuela firmaron un documento pidiendo la expulsión de USAID de sus fronteras.

El documento afirmaba: “…la USAID, a través de sus diferentes organizaciones y disfraces, actúa de manera ilegal con total impunidad, sin contar con un marco legal para apoyar su acción, y financia ilegalmente a los medios de comunicación, líderes políticos y organizaciones no gubernamentales, entre otros”.

Mark Lopes

A pesar de la evidente bandera roja diplomática, “la decisión de Bolivia de expulsar a la USAID fue un shock para los Estados Unidos, pues nadie en el gobierno de Evo Morales se había quejado de las actividades de la Agencia de Desarrollo de Estados Unidos.,” reportó el jueves la Agencia de Prensa Francesa (AFP).

Mark Lopes, administrador adjunto de la Oficina de la USAID para América Latina y el Caribe, dijo a AFP que la agencia había escuchado murmuraciones del gobierno boliviano relacionadas con la USAID, pero “siempre encontramos socios y funcionarios del gobierno en todos los niveles dispuestos a colaborar.”

O la historia de AFP es inexacta o Lopes es increíblemente deshonesto. Los funcionarios bolivianos habían firmado un documento pidiendo la expulsión de USAID. Esto no es una queja suave o un “gruñido”, ese es un mensaje diciéndole a la USAID que comience a empacar sus maletas.

Sobre la cuestión de la transparencia, Lopes dijo a AFP: “La idea de que no somos transparentes, sin decir a quienes estamos financiando, es simplemente falsa.”

Por Tracey Eaton. Tomado de Havana Times

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Enlace: cable del Departamento de Estado delineando la estrategia de la USAID en Venezuela en 2006.

 

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