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Cuba en la lista negra de Washington.. ¿O no?

Esta semana, sino la próxima, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicará su lista anual de países que, según sus consideraciones, financian o apoyan el terrorismo internacional.

La lista negra estadounidense ha caído de la gracia de la comunidad mundial y hasta de la misma opinión pública en Estados Unidos, que ve en dicha lista el resumen de rencores que Washington elabora, ya no con fines diplomáticos, sino por el simple y incomprensible objetivo de congraciar a un grupúsculo de 20 o menos legisladores de Miami que ya nadie toma en serio y que siguen atrapados en la Guerra Fría, y otros más con serios problemas de xenofobia clínica.

Los Ángeles Times, por ejemplo, publicó el pasado 13 de marzo una editorial titulada “Tachen a Cuba de la lista negra”, donde pide que se elimine a Cuba en específico de esa lista, exponiendo el sinsentido de su inclusión.

Y es que de 1982, año en que se le incluyó, a la fecha, Washington nunca pudo comprobar lo que entonces acusaba: que Cuba brinda “proporciona refugio físico y apoyo ideológico” a organizaciones como las FARC, ETA y el ELN, consideradas por EEUU como “terroristas”, a través de las cuales apoyaba “movimientos armados” en regiones como América Latina y del mundo.

Desde entonces, La Habana comprobó la falsedad de tales aseveraciones surgidas de alguna oficina copada de paranoia, y cerró el cuento de la “exportación de la Revolución”. Pero sin motivo justificado, surgió después el pretexto de que Cuba era incluida en esa lista porque “sigue criticando el enfoque de Estados Unidos en el combate contra el terrorismo internacional”, según el informe, a pesar que La Casa Blanca y el Congreso reconocían la condena del Gobierno cubano a los actos de Al Qaeda y sus afiliados.

Para decirlo en los términos de Los Ángeles Times:
“Cuba está ahí (en la lista) porque no está de acuerdo con el enfoque de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo internacional y no porque apoye al terrorismo. Eso no es una norma sensata”, afirmó el diario.

Incluso el diario Boston Globe considera anacrónica la inclusión de Cuba como país que apoya el terrorismo y revela que fuentes elevadas del Gobierno de Barack Obama, incluido el secretario de Estado, John Kerry, ya revisan la posibilidad de mejorar las relaciones políticas de Washington con La Habana.

Pero dicen en Miami que Cuba apoyo el terrorismo y algunos en La Casa Blanca se siguen tragando el embuste, para mal de miles de familias cubano-americanas quienes no pueden ver a sus familias por simples bravuconerías de un par de adoradores de la Ley de Ajuste Cubano.

¿Qué Cuba apoya el terrorismo?

Quizá en lo que sí tengan razón es decir que Cuba aloja a guerrilleros de las FARC -EP. Pero no sólo a ellos, sino también a representantes del colombiano quienes en La Habana han establecido desde septiembre de 2012 una mesa de diálogo ¿para qué? Para la paz en Colombia. Y aunque exista algún despistado que pretenda asociar la paz con el terrorismo, tendría que discutir primero sus argumentos, no sólo con Colombia, sino también con los gobiernos de Chile, Venezuela y Noruega, quienes han apoyado la iniciativa del Gobierno cubano para apoyar la pacificación del conflicto armado colombiano.
Por eso también han salido a la palestra personajes como los Premios Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel a exigir a Barack Obama que elimine a Cuba de esa irrisoria lista, junto a otras voces autorizadas como el juez chileno Juan Guzmán Tapia, quien fuera el primero en juzgar a Augusto Pinochet; o como el sacerdote brasileño, Frei Betto.

Incluso en México, la senadora Dolores Padierna ha contenido en el Senado de la República un punto de acuerdo para el pronunciamiento de esa magistratura mexicana en contra de la inclusión de Cuba en la lista y que la Secretaría de Relaciones Exteriores de este país haga llegar a Barack Obama la petición.
“Estados Unidos debe excluir a Cuba de la lista negra de países patrocinadores del terrorismo, como una forma de reconocer los avances de esa nación caribeña; no hacerlo, reforzaría las dudas sobre sus verdaderas intenciones en la región y socavaría la credibilidad de Washington en América Latina”, expresa el documento.

Y añade:
“Consideramos que México puede ayudar a que se recupere la relación bilateral entre Cuba y Estados Unidos y en general, recuperar para la región condiciones de respeto entre los países del Continente”.
La cuestión es sencilla para Obama:

Deshacerse de presiones externas para sacar a Cuba de tan penosa lista, le otorgaría seriedad a su lucha anti-terrorista que, basada en tales argumentos, no logra sino el vacío y la condena de la comunidad internacional. Así de camino, Washington podría avanzar considerablemente en sus relaciones con la región y evitar el aislamiento de su política exterior, que de por sí desde los escándalos diplomáticos del 2010, no han quedado resarcidos.

Alberto Buitre.-Tomado de Islamía
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